Los combustibles alternativos y las materias primas (AFR) —incluidos el combustible derivado de residuos (RDF), la biomasa, los neumáticos usados y los residuos industriales— sustituyen cada vez más a los combustibles fósiles convencionales en industrias de alto consumo energético como el cemento y la generación eléctrica. Las materias primas también se utilizan como sustituto de recursos primarios como la caliza, impulsado todo ello por la necesidad de reducir las emisiones de CO₂ y el aumento de los costes de los permisos de emisión.
Esta transición está impulsada por una combinación de incentivos regulatorios, el aumento de los costes energéticos y los compromisos climáticos globales. Al mismo tiempo, los avances en automatización, inspección de combustibles y monitorización de calidad en tiempo real están haciendo que la integración de AFR sea más práctica, escalable y fiable.
Si se manipulan correctamente, los AFR contribuyen a reducir las emisiones de carbono, disminuir la dependencia de los vertederos y mejorar la seguridad del suministro de combustible a largo plazo.