En consecuencia, la industria minera ha asumido una mayor obligación de informar sobre sus actividades de sostenibilidad (ambiental, social y de gobernanza corporativa, ESG) y de divulgar ciertos tipos de datos de forma continua. Para que la minería sostenible tenga éxito, todos los implicados deben vigilar de cerca el impacto y tomar medidas para evitar daños ambientales.
La industria minera está cada vez más activa en el área de las fuentes de energía renovables. Un ejemplo es la transformación de terrenos industriales abandonados. Las áreas contaminadas o las ubicaciones mineras abandonadas se están volviendo a utilizar mediante la instalación de parques solares o aerogeneradores. De esta forma, los terrenos industriales abandonados se están convirtiendo en “terrenos prometedores” con potencial económico. Los operadores de estos sistemas están avanzando hacia una producción sostenible mediante el uso de tecnologías modernas y eficientes en el uso de los recursos para accionamientos, transportadores y sistemas de transporte. También están introduciendo medidas para la protección del agua y la prevención de residuos.
Lograr un equilibrio entre los objetivos económicos, ecológicos y sociales
Los operadores de minas actúan de forma sostenible cuando se esfuerzan por lograr un equilibrio sólido entre los objetivos económicos, ecológicos y sociales. Se centran en la asignación cuidadosa de los recursos escasos, lo que incluye minimizar el consumo de energía, los residuos y las emisiones. También optimizan sus rutas de transporte y eligen las instalaciones y los sistemas adecuados para tareas como el transporte y la carga. A través de estas medidas, pueden adaptar sus procesos de forma sostenible a las condiciones de producción.