El aeropuerto Changi de Singapur, por ejemplo, comenzó a examinar a los pasajeros que llegaban de Wuhan muy pronto en el brote. Y en la primera mitad de 2020, implementó una respuesta operativa a gran escala al panorama cambiante de controles más estrictos y la disminución de los vuelos y el número de pasajeros mediante el cierre de dos de sus cuatro terminales. Afortunadamente, el diseño modular del aeropuerto le dio la flexibilidad operativa para tomar tales medidas.
Changi también adoptó un concepto de «áreas de espera de tránsito» dentro de sus terminales como medida de respuesta, lo que permitió que el aeropuerto permaneciera abierto al público. Al ser un aeropuerto central sin ofertas nacionales, Changi sabía que era esencial mantener el tráfico de tránsito en marcha.
Para ayudar a aliviar sus desafíos operativos, Changi también respondió a nivel tecnológico. Introdujo máquinas de facturación de autoservicio sin contacto, botones de ascensor sin contacto, carriles de control biométrico de pasaportes sin contacto y otras medidas, como robots de limpieza autónomos para desinfectar las alfombras.
Este tipo de mecanismos sirvieron a Singapur (y a otros países asiáticos) en su respuesta a la pandemia.
La preparación del aeropuerto garantizará una rápida recuperación de las crisis
La experiencia de la COVID-19 destaca la necesidad de que los aeropuertos comiencen a incorporar mecanismos para prevenir vulnerabilidades en sus futuras operaciones.
De hecho, la preparación para futuras pandemias u otras disrupciones operativas debería ser una prioridad en la agenda de todos los gestores aeroportuarios en este momento.
Para hacer frente a los desafíos que se avecinan, al tiempo que reconstruyen sus negocios, los gestores aeroportuarios deben pensar en términos de tres conceptos básicos:
- Restablecer: Cómo pueden volver a funcionar sin tener que realizar grandes inversiones de capital, utilizando los recursos existentes (datos) y creando estrategias digitales.
- Reconfigurar: Cómo pueden hacer frente a los desafíos de recursos humanos que siguen a las crisis: la necesidad de volver a contratar, volver a capacitar o aprovechar esta oportunidad para trabajar con menos personas para reducir los gastos operativos.
- Reaccionar: Cómo pueden utilizar herramientas basadas en datos que les permitan reaccionar desde cualquier lugar, en cualquier momento y garantizar que las operaciones no tengan que paralizarse en una futura pandemia u otra crisis.
Los aeropuertos no solo necesitan reconfigurarse para abordar los desafíos actuales, sino que deben prepararse para reaccionar ante futuras perturbaciones en las operaciones. Ahora es el momento de que los aeropuertos preparen sus respuestas.
Conclusión
Para estar preparados ante las disrupciones, los aeropuertos deben tomar decisiones estratégicas ahora, como implementar la gestión de activos basada en datos y utilizar los datos existentes para trabajar de forma remota con menos personas. También deben incorporar flexibilidad en sus sistemas para proteger mejor sus negocios en el futuro. Superar una crisis monumental como la de la COVID-19 no puede ser en vano; los aeropuertos deben aprender de sus experiencias y elaborar estrategias para el próximo evento.